viernes, 8 de septiembre de 2017

¿A qué jugamos?

Querido lector:

El calendario de efemérides nos recordaba estos días que hace veinte años fallecía la Madre Teresa de Calcuta, la pequeña mujer que consiguió admirar al mundo con su sencillez y entrega alegre por los más pobres, en los lugares más pobres de la tierra.

El santoral nos hace recordado también estos días que hace veinte años nacía a la vida esta gran mujer, que con su existencia no ha hecho otra cosa que recordarnos que la vida no está para guardársela sino para entregarla, que el verdadero cristianismo nos es acomodado y burgués sino radical y extremo. Evangelio puro, que puede leerse para recordar.

viernes, 28 de abril de 2017

¡Entrega de la vida!

Querido lector...

El otro día me lo decía un joven: "no quiero nada, no se que me pasa, lo tengo todo pero no quiero nada con Dios, me duele la rutina y al mismo tiempo me conformo con ella"

¿No te ha pasado nunca que caes en la cuenta con dolor de que el apoltronamiento se ha adueñado de tu vida? La rutina nos va poco a poco adormilando y un día nos damos cuenta de que nuestra fe está más débil, nuestra esperanza parece no encontrar donde agarrarse y nuestra caridad se convierte en hacer lo justito para no cansarnos e implicarnos demasiado. La tentación de la tibieza siempre está presente en nuestras vidas, no es raro, no hay que escandalizarse, pero al mismo tiempo no hay que acostumbrarse a ella.

martes, 21 de marzo de 2017

La vida Down

Querido lector:
Curioso día el 21 de marzo. En el "santoral civil" coinciden las celebraciones del Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down y el Día Internacional de los Bosques.

¿Le gustan los árboles, padre? Me encantan los árboles. Porque dan vida allí donde están, le alegran a uno el día, su belleza me recuerda el gran amor que Dios me tiene. Son un regalo.

¿Y le gustan las personas con síndrome de Down, padre? Me encantan. Por esos mismos motivos. Y por muchos mas.

jueves, 16 de marzo de 2017

Carta a Pablo Iglesias, político

Estimado Pablo.

Me presento. Mi nombre es Patxi Bronchalo, tengo treinta años, y soy cura. Como tanta gente de mi generación de los ochenta, sufro la desilusión de no saber a quién votar, me escandalizan los casos de corrupción, veo con dolor las consecuencias en la gente sencilla de una economía que ha endiosado al dinero y dado de lado a la persona (como imaginarás, una parroquia es lugar que trata de cerca los dramas de la falta de comida, de vivienda, de empleo, etc).

Aunque en realidad hoy no te escribo por eso. He visto en Youtube las declaraciones que has hecho pidiendo que la Misa no tenga cabida en la televisión publica, amparándote en la Constitución, el documento del que tantas veces los españoles echamos pestes y alabamos a partes iguales.